El caballito de Zaragoza

Dedicado a mi gran amigo Eduardo, un hombre que fotografía el futuro. Un soñador incansable. Edu, te admiro.

Uno de los lugares más visitados de Zaragoza por paisanos y foráneos, es un monumento  diferente, original, que tiene su propia historia y está cargado de escenas para el recuerdo a través de las instantáneas que quienes lo visitan, se hacen montados sobre sus lomos. 

Se trata del caballito  esculpido en memoria del fotógrafo  D. Ángel Cordero Gracia, quien trabajó en tan querida profesión más de 50 años haciendo fotos a niños montados en un caballito de madera. Hoy estoy un poco nostálgico, quiero verle y hablarle.

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Foto del 12 de febrero de 2016, un día cargado de nostalgias para mí.

Caballito;

Te encuentro en la trasera del palacio de La Lonja, frente a los leones que te abren  el puente de piedra en sentido hacia la margen izquierda. Eres obra del escultor Francisco Rallo Lahoz y fuiste realizado en bronce. Tu base circular, rasgada por el paso de los años, es de granito rosa. Eres dueño desde ese lugar de vistas inmensas de Zaragoza, de frente El Pilar, a tu lado, el río Ebro.

Has sido, eres y serás, destino de las posaderas de casi todos los zaragozanos en nuestros años infantes y de las de quienes vienen a visitarte. Te has ganado fama y reconocimiento y eres elemento de búsquedas en internet para ver dónde encontrarte. Eres objeto de comentarios y artículos en blogs como este, que hablan de Zaragoza. Siempre que paso a tu lado, veo cómo te montan  niños y adultos y eso me alegra porque creo que mantener las tradiciones más sencillas hacen que todo dure para siempre.

El día de San Valero pasado, paseaba al lado de la fuente de Goya, una pareja de zaragozanos que emigraron a Suiza y que no venían a la ciudad que les vio nacer desde hacía mucho tiempo, me preguntaron donde encontrarte. Les acompañé hasta ti. Al llegar a tu lado, te acariciaron como si tuvieses vida, como si sintieses sus caricias, y ¿sabes? Creo que les sentiste. Estaban emocionados de volver a verte, pude percibirlo. Ambos se ayudaron entre sí y con maniobra lenta pero segura, lograron ponerse una vez más sobre tus lomos. Me ofrecí a hacerles una fotografía. Para ello me dejaron su vieja cámara olympus, la de años que debe de tener. Por un momento, me sentí como el fotógrafo que 60 años atrás, según me contaron, les inmortalizó juntos para siempre. Posiblemente aquél día, al contemplar la belleza de esa escena, se gestó el paseo que hoy me ha llevado hasta ti para hablarte.

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Cuando te veo me transmites calma, da la sensación de que sonríes al visitante. Me veo a mi mismo hace años montándote y mirando a mis padres aguardando el momento del flash. Hoy son mis hijos quienes cada vez que te ven, corren a subirse a ti.

Zaragoza tiene un león en su escudo y un caballito, el del fotógrafo, en el corazón y la memoria de quienes te han conocido.

Caballito de bronce dorado

Homenaje al fotógrafo añorado

Quiero verte y disfrutarte por siempre.

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5 pensamientos en “El caballito de Zaragoza

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