Papá, tranquilo porque yo sigo siendo del Real Zaragoza

Cuando una ilusión no se alcanza,

siempre vuelve la esperanza.

El zaragocismo ha vuelto a vivir una tarde triste, de esas que ilustrarán los vídeos de motivación en el futuro para recordarnos, cuando la euforia nos inunde, de dónde venimos.

Nos habíamos hecho ilusiones, nos habíamos hecho adictos a los recibimientos al equipo horas antes de comenzar los partidos en casa, a enviar nuestros vídeos al mundo entero para intentar que comprendan por qué somos zaragocistas. Miles de gargantas han rugido este año al unísono, miles de corazones han latido a la vez, miles de lágrimas han inundado ayer y a buen seguro toda la noche, los rostros de los zaragocistas.

Ayer ha sido una tarde de derrota deportiva, pero de contundente victoria social. La afición y el equipo caminan de nuevo juntos tras años de relativa distancia. En las gradas del vetusto estadio de La Romareda, se mezcló la lluvia con las lágrimas de los aficionados y de los jugadores. Seguidores de todas las edades que tenían la ilusión de pasar a la final y de luchar por el ascenso a la primera división vivieron la más cruel  de las derrotas.

Este artículo, lo escribo mirando a los más jóvenes, sobre todo a los niños , a esos que están forjando su zaragocismo en los malos tiempos junto a la derrota. Me ha resultado curioso ver como hoy, día después de perder el partido, eran los pequeños los que tiraban llenos de orgullo de las manos de sus mayores, vestidos con sus camisetas zaragocistas, actuales o heredadas de otros tiempos mejores.

Ayer, cuando mi hijo Gonzalo me vio envuelto en lágrimas se acercó, me abrazó, puso su mejilla junto al mía por unos segundos y me dijo al oído: Papá, tranquilo porque yo sigo siendo del Real Zaragoza. En ese momento, la sensación de derrota desapareció. El zaragocismo perdió ayer el partido, pero se ganó para siempre a los que serán su cantera en la grada y por qué no, sobre el césped.

La fidelidad que nace en  la adversidad,

permanece viva hasta la eternidad.

Ellos quieren ver a su querido equipo en la Primera División, entre los grandes del fútbol mundial. Ellos están amando unos colores en los que se han empapado del amor al Real Zaragoza en sus casas, de unos padres y madres, que han vivido la gloria deportiva. Ellos, están levantándonos ahora del asiento de la derrota para ponernos en pie y decirnos a nosotros mismos que la mayor derrota es rendirse y que la mejor victoria es resistir y continuar, hasta el final.

El Real Zaragoza no tenía que ascender este año a la Primera División. El tiempo pasa despacio cuando vivimos lo malo y es efímero en los buenos momentos. Estos años de permanencia en la Liga 1,2,3 están siendo amargos, duros, difíciles, pero a buen seguro que en el futuro, cuando la “generación 1,2,3” crezca , tendremos 22 Alberto Zapater en el campo, 22 guerreros que no se rendirán nunca y que derrocharán hasta su último esfuerzo, pasión zaragocista hacia la victoria final.

Vivamos este momento unidos, porque cuando tengamos que volver, lo haremos para siempre.

“Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos un equipo que grite que volvío”

Aúpa Real Zaragoza, arriba y a vencer.

Nobleza y valor.

 

Dedicado a Gonzalo, mi hijo, que ayer me hizo ver que el zaragocismo no entiende de categorías, porque ya es de Primera.

 

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2 pensamientos en “Papá, tranquilo porque yo sigo siendo del Real Zaragoza

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